14 de febrero, San Valentín, Día de los Enamorados
Tengo pareja, el padre del embrión que se desarrolla en mi útero.
Se supone que debería de ser, o estar feliz.
Se supone. Se supone. Se supone.
Hace dos años, tras dos décadas, superé mi anorexia
Empecé a seguir la paleodieta, o nutrición evolutiva, a alimentarme a base de verdura, hortalizas, carne, pescado, marisco y fruta, y eliminando cereales, legumbres, lácteos y productos refinados. Podía comer lo que quisiera, mientras adelgazaba sin hambre. No padecía ninguna carencia nutricional, no enfermaba, me sentía feliz y segura. 1.67, 55kg, talla 36/38.
Pero en Diciembre de 2013 empecé a experimentar un hambre atroz, que acusé a haber pasado una gripe tremenda. Y semanas más tarde constataría que me había quedado embarazada.
Desde entonces, he vuelto a obsesionarme y a sufrir.
Paso mucha hambre, un hambre constante, y tengo que pelearme contra un cuerpo que por hormonas tiende a convertir en grasa y en retención de líquidos todo lo que como, mientras mis caderas se ensanchan, mis muslos se rellenan, mis tetas sehinchan y mi barriga se deforma. Tengo tantos antojos de seguir comiendo y pesadillas de atracones, sufro calambres estomacales, ansiedad, debilidad e insomnio.
No puedo hacer deporte, salvo caminar y caminar, cada vez más mareada, somnolienta, dispersa y torpe.
No quiero engordar. No más de los 8 o 10kg (¡!)que se supone debo de aumentar mínimamente por placenta, líquido amniótico, feto, plasma sanguíneo, agua y grasa para que el bebé lacte.
Creía haber superado la anorexia, y he degenerado en algo peor, pregorexia.
Mi vida es un infierno, y el infierno es repetición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario