viernes, 14 de febrero de 2014

El infierno es repetición

14 de febrero, San Valentín, Día de los Enamorados
Tengo pareja, el padre del embrión que se desarrolla en mi útero.
Se supone que debería de ser, o estar feliz.
Se supone. Se supone. Se supone.

Hace dos años, tras dos décadas, superé mi anorexia

Empecé a seguir la paleodieta, o nutrición evolutiva, a alimentarme a base de verdura, hortalizas, carne, pescado, marisco y fruta, y eliminando cereales, legumbres, lácteos y productos refinados. Podía comer lo que quisiera, mientras adelgazaba sin hambre. No padecía ninguna carencia nutricional, no enfermaba, me sentía feliz y segura. 1.67, 55kg, talla 36/38.

Pero en Diciembre de 2013 empecé a experimentar un hambre atroz, que acusé a haber pasado una gripe tremenda. Y semanas más tarde constataría que me había quedado embarazada.

Desde entonces, he vuelto a obsesionarme y a sufrir. 

Paso mucha hambre, un hambre constante, y tengo que pelearme contra un cuerpo que por hormonas tiende a convertir en grasa y en retención de líquidos todo lo que como, mientras mis caderas se ensanchan, mis muslos se rellenan, mis tetas sehinchan y mi barriga se deforma. Tengo tantos antojos de seguir comiendo y pesadillas de atracones, sufro calambres estomacales, ansiedad, debilidad e insomnio.

No puedo hacer deporte, salvo caminar y caminar, cada vez más mareada, somnolienta, dispersa y torpe.

No quiero engordar. No más de los 8 o 10kg (¡!)que se supone debo de aumentar mínimamente por placenta, líquido amniótico, feto, plasma sanguíneo, agua y grasa para que el bebé lacte.

Creía haber superado la anorexia, y he degenerado en algo peor, pregorexia.

Mi vida es un infierno, y el infierno es repetición.